Reseñas

Yukio Mishima, vida y muerte del último samurai

Isidro Juan Palacios
Año de Publicación
2020
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Sinopsis
«Yukio Mishima ha pasado a nuestro universal recuerdo por haber sido el es¡critor japonés que, con mayor decisión y manifiesta evidencia, defen¡dió la pureza de la cultura tradicional japonesa. De hecho, al querer dejarle al mundo un testimonio fiel de semejante compromiso, rubri¡cándolo en sangre, llegó a asumir y realizar en sí mismo una de las muertes voluntarias más inimitables que han existido: el seppuku. El 25 de noviembre de 1970, al mediodía de una soleada y fresca mañana, se abre el vientre con una espada corta muriendo al poco, conforme al ritual antaño practicado por los guerreros samurái durante generacio¡nes». Estas palabras de Isidro-Juan Palacios nos adentran en una vibrante biografía que busca interpretar a Mishima desde nuestro mundo, desentrañar a este escritor convertido en hombre de acción que había nacido aún en un Japón premoderno y que luego vivió en un Japón occidentalizado tras el desastre de la Segunda Guerra Mundial. Muy pronto se las ingenió para darle la vuelta a esta adversidad impuesta, tanto en su fuero interno como en el hacer de su vida pública, y sorprendió a todos. De ello trata este libro. De un misterio envuelto en arte.

Temática:
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Es el 25 de noviembre de 1970. Un grupo de hombres uniformados ha penetrado en el cuartel general de las tropas de autodefensa japonesas; desde que acabó la segunda guerra mundial, Japón no tiene propiamente ejército, sino esas fuerzas que apenas mantienen un perfil militar. Los asaltantes son pocos y muy jóvenes. Los manda, sin embargo, un hombre muy conocido: el escritor Yukio Mishima, 45 años, tres veces propuesto para el premio Nobel y tan admirado por su obra como célebre por sus extravagancias. Mishima sube al balcón del edificio principal y dirige una arenga a los perplejos soldados. El escritor habla del honor del Japón y sus tradiciones. Los semisoldados le responderán con abucheos y burlas. Mishima abandona el balcón y se quita la vida. No de cualquier forma, sino según el estricto ritual del seppuku, el harakiri. Su suicidio conmoverá al Japón.

 

El protagonista de ese acto teatral, Yukio Mishima, era el escritor más célebre de su país. Se había identificado con la tradición y con el espíritu samurai. Sin embargo, su infancia había estado en los antípodas de todo eso. Hijo de un alto funcionario gubernamental, se había criado bajo el mando de una abuela absorbente e hiperprotectora, un tanto demente, que le aisló del mundo. Niño débil y enfermizo, intentó alistarse en el ejército durante la segunda guerra mundial, pero una tuberculosis hizo que se le rechazara. Para él fue una humillación.

 

Toda la frustración que el joven Mishima experimenta en el plano físico, es satisfacción en el plano cultural. Educado con esmero, desde muy temprano encuentra refugio en la literatura. Escribe sus primeras historias con doce años. Publica por primera vez en 1944, con diecinueve. La vocación literaria de Mishima es un drama familiar: su padre se opone; su madre le protege. Después de estudiar leyes, ingresa en la burocracia del Estado, como quería su padre, pero no por ello deja de escribir. Esa doble dedicación le resulta tan agotadora que su padre, por fin, cede y le permite entregarse sólo a la literatura. En 1948 publica su primera novela, Ladrones. Enseguida aparece su primer gran éxito, Confesiones de una máscara. Tiene sólo 24 años y ya se ha convertido en una celebridad.

 

¿Qué tiene dentro este joven Mishima? Un mundo escindido, roto. En su interior permanece el joven débil y pálido de su infancia, afeminado y morboso, fascinado por la muerte. Pero también pugna por salir una sensibilidad distinta que reivindica la fuerza, la salud, el ejercicio físico. A partir de aquí, Mishima emprende una auténtica conquista de sí mismo: se somete a una rígida disciplina de entrenamiento, hace pesas, se inicia en el kendo y otras artes marciales. Construye su personalidad, exterior e interior, con el rigor y la delicadeza que se tributa a una obra de arte. No es sólo una apuesta estética; es también una apuesta ética. Ahora bien, una ética que entra en clara contradicción con el Japón de la posguerra. Su abrupto final será también la declaración más explosiva posible de semejante ruptura.

 

Esta es la historia que cuenta Isidro Juan Palacios en Yukio Mishima. Vida y muerte del último samurái. Pocos españoles conocen la vida y la obra de Mishima como Palacios: le ha dedicado innumerables estudios desde hace más de treinta años. En este libro nos ofrece el relato más completo, y también el más profundo, sobre un autor que sigue fascinándonos por la compleja belleza de su obra y por la aún más compleja trayectoria de su vida. ¿Quién era realmente Mishima? ¿Qué había en su mundo interior? Por qué hizo lo que hizo cuando estaba en la cumbre de la gloria? 

 

“La acción –escribe Mishima- tiene el misterioso poder de compendiar una larga vida en la explosión de un fuego de artificio. Se tiende a honrar a quien ha dedicado toda su vida a una única empresa, lo cual es justo, pero quien quema toda su vida en un fuego de artificio, que dura un instante, testimonia con mayor precisión y pureza los valores auténticos de la vida humana”.

 

Los valores auténticos de la vida de Mishima es lo que vamos a encontrar en este libro. Y también una exploración a gran profundidad en el interior de una creación literaria que está entre las más bellas del siglo XX.

 

Isidro Juan Palacios: Yukio Mishima. Vida y muerte del último samurái, La Esfera de los Libros, Madrid, 2020 (369 pags.).

 

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