Reseñas

Madre sombra

Sean Virgo
Editorial
Kalandraka
Año de Publicación
2021
Categorías
Sinopsis
Relato poético en el que humanos, peces y otros seres fantásticos se superponen y se fusionan sin límites. El efecto es exquisito, trágico y esperanzador, con la promesa de nuevos comienzos.

Una historia preciosa y tristísima

De qué va:
La leyenda de los selkies vista con otros ojos.
Te gustará si:
Te gusta la prosa que es casi poesía.
Cuándo leerlo:
cualquier tarde de otoño.
Acompáñalo de:
Leche calentita con miel.

De vez en cuando me gusta dejarme mecer por las palabras. Madre sombra (Kalandraka, 2021), de Seán Virgo, tiene ese efecto sobre mí: en sus páginas, que siento casi húmedas y saladas entre mis dedos, está la bruma del mar, “el mar del oro y la plata, donde las sirenas conjuraban los vientos, el mar del ámbar y las pieles, en el que resoplaban las enormes ballenas. No es el tipo de libro que suelo escogerno es alegre ni luminoso, pero está escrito de un modo tan bonito, y la traducción de Adolfo Muñoz es tan delicada, que lo leo con mucho gusto. A pesar de que es tristísimo, le encuentro un punto acogedor que me encanta y me lleva de la mano desde la primera página hasta la última.

El relato de Madre sombra tiene sus raíces en la cultura selkie de Escocia, Irlanda, Islandia y las islas Feroe. Hay muchas historias escritas sobre esas mujeres-foca que dejan su piel en la orilla para pasar unas horas en su forma humana y sobre los hombres que, enamorados de ellas, se la roban y la esconden en un arcón para casarse con ellas e impedirles que vuelvan a convertirse en focas y regresen al mar. En el caso de Virgo, el marinero se enamora de una muchacha-pez y le roba su sombra, no su piel. Pero el cuento es el mismo.

La historia en sí, que tiene un fondo bastante tremendo –rapto, engaño, infelicidad… vestido todo de un modo muy leve, eso sí–, está contada suavemente. No creo que sea para un público infantil, aunque la pesadumbre gris de la casa silenciosa del marinero y la muchacha-pez la puede sentir un lector de cualquier edad. Ahí se cría el hijo de los dos, en medio de una historia de amor que ha degenerado en una pena muda que lo invade todo. De hecho, según su autor, el libro no es para niños, sino para el casi niño que somos la mayoría de nosotros, que es una categoría que él ve muy claramente y que echa de menos en general. Yo encuentro muy generoso lo del casi niño porque a mí me parece un libro fantástico para adultos, pero es verdad que la atmósfera es buenísima y si lo que buscamos en un momento dado es que el niño “sienta”, es perfecto.

Como no puedo evitar fijarme en lo alegre incluso –o sobre todo– cuando escasea, aquí van estas dos descripciones de los momentos felices que vive el niño con su padre, por un lado, y con su madre, por otro (aunque, como puede verse, están bien regados de melancolía también, sobre todo los que vive con su padre).


Con su padre

En casa, su padre parecía un hombre

diferente de aquel que lo llevaba a veces

a la aduana del puerto, o a la taberna

que estaba al lado.

Allí, entre marinos y pescadores,

con sus historias de viajes y sus canciones

del mar, rebosaba risas y bromas,

pero, al regresar, a través de la ciudad,

sus pasos se iban haciendo más pesados

y la tristeza le cubría el rostro.

Comían en silencio, pero la madre

del muchacho nunca se sentaba con ellos.


Con su madre

Había huellas en los helechales donde ella

tendía las trampas para conejos, pero,

más a menudo, acudían a la desembocadura del río,

pasada la lengua de arena y, allí, él caminaba,

hundido en la corriente hasta las rodillas,

y guiaba los peces hacia las manos de saeta

de su madre. Ella abría un pescado

con la uña del pulgar y compartía con él

las dulces tiras de carne que yacen bajo las aletas.

Aquellas eran horas felices, repletas de risas

y burlas, pero después, ella suspiraba

y se apartaba de él y penetraba en el agua,

hasta que le rodeaba la cintura, y se quedaba

mirando al mar. Batía suavemente las manos

en la superficie y lanzaba palabras

que él no entendía, palabras cuya música

se abría camino hasta sus sueños. 


Yo les recomiendo este libro porque está preciosamente escrito y muy bellamente editado y, sin embargo, si no me hubiesen hablado de él, es probable que me hubiese pasado desapercibido, porque no soy muy fan del tipo de dibujo con el que está ilustrado –aunque entiendo que si les gusta el estilo surrealista e inquietante, no se le puede poner un pero al trabajo del ilustrador Javier Serrano Pérez–. Es decir, les quiero recomendar este libro por si les pasa como a mí. Para que no se les escape.

Editorial
Kalandraka
Año de Publicación
2021
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Sinopsis
Relato poético en el que humanos, peces y otros seres fantásticos se superponen y se fusionan sin límites. El efecto es exquisito, trágico y esperanzador, con la promesa de nuevos comienzos.
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