Reseñas

La guerra de los pobres

Eric Vuillard
Editorial
Tusquets
Año de Publicación
1980
Categorías
Sinopsis
Año 1524: los campesinos se sublevan en el sur de Alemania. El levantamiento se extiende, gana rápidamente adeptos en Suiza y Alsacia. En medio del caos destaca una figura, la de un teólogo, un joven que lucha junto a los insurgentes. Se llama Thomas Müntzer. Su vida es terrible y novelesca. Pese a su trágico final, similar al de sus seguidores, fue una vida que merecía vivirse, y merecía, por tanto, que alguien la contara. Nadie mejor que el premio Goncourt Éric Vuillard para seguir los pasos de ese predicador que simplemente quería justicia. También para retratar a otros personajes que, como John Wyclif o John Ball en la Inglaterra de dos siglos antes, o Jan Hus, abrieron una brecha y, esgrimiendo la Biblia ?traducida ya a las lenguas vulgares, y cuyo mensaje llega a todos?, se alzaron contra los privilegiados.   El espíritu que animó a aquellos valientes interpela incisivamente la realidad de nuestros días: hoy como ayer, los desheredados, aquellos a los que antaño se les prometía la igualdad en el Cielo, se preguntan: ¿y por qué no conseguir la igualdad ahora, ya, en la Tierra?

Orígenes del populismo

Temática:
Historia de la política
Te gustará si:
te interesa entender los movimientos populistas
Léelo mientras escuchas:
La marsellesa
Dónde leerlo:
En una confortable casa burguesa

Éric Vuillard, uno de los novelistas franceses más reputados y premiados -ha recibido el Gouncort- de la actualidad, nos brinda esta aproximación literaria a la novelesca vida de Thomas Müntzer, el fanático protestante que galvaniza al campesinado y lo lleva a una guerra sangrienta contra los nobles germanos. Vuillard escribe con un estilo impresionista, en capítulos cortos, y muestra la efervescencia espiritual del la época, así como el alma justiciera del reformista religioso.

 

El deseo del escritor francés es afrontar un tema contemporáneo, el del populismo, apelando a sus raíces históricas. En este sentido, Müntzer tenía conciencia de que recogía un testigo bastante antiguo, es decir, enarbolaba el atizador político que, con anterioridad a él, habían empuñado Wykilf, John Bahll, Tyler o Hus, en Bohemia. Todos fueron considerados herejes y algunos llevados a la hoguera, aunque en esta decisión pesaron también motivos políticos, y no solo religiosos. 

 

Vuillard expresa el fervor y el puritanismo que consumía el alma de Müntzer, desde que subiera por primera vez al púlpito. Hay un deseo de desinfección, de saneamiento y de pulcritud del mundo que lleva a estos radicales religiosos a la condena. Pero su figura es capaz de alimentar la misma rabia y pasión en las masas. Es este el peligro que descubre el lector: la posibilidad de que el virus del extremismo se contagie. Y si quienes se encuentran desheredados no reciben respuestas, puede aparecer un mesías que se arrogue su representación- 

 

Porque a Müntzer no le bastan ni las enmiendas de Erasmo ni la reforma de Lutero. “Está sediento”, explica Vuillard, pero la sed que siente es la de la destrucción. En él, actúa la ira de Dios, tan violenta que es difícil diferenciarla de una fuerza demoniaca, y se dirige supuestamente contra la impiedad. Pero el pueblo lo interpreta como un mandato divino para imponer la igualdad entre los hombres. 

 

Su error no estriba solo en que entiende de forma literal el mandato bíblico que exhorta a matar a los sacrílegos, sino que depende de una enfermedad del alma: el mesianismo y la intolerancia. Añade a su firma una apostilla: “Müntzer, armado con la espada de Gedeón”. Es un revolucionario, cuenta Vuillard, que organiza el levantamiento de los campesinos contra los señores. ¿Quién no encuentra entre los deseos igualitarios del revolucionario germano reivindicaciones extrañamente contemporáneas?

 

La novela de Vuillard es breve, pero de una tensión insuperable. La clave está en leerla no desde un prisma religioso, sino político, revolucionario, social. Leída así es una advertencia de lo que puede ocurrir cuando la conciencia de elección penetra en la contienda electoral y el líder reclama hacer la voluntad de Dios. O la justicia. Aunque perezca el mundo.

 

Editorial
Tusquets
Año de Publicación
1980
Categorías
Sinopsis
Año 1524: los campesinos se sublevan en el sur de Alemania. El levantamiento se extiende, gana rápidamente adeptos en Suiza y Alsacia. En medio del caos destaca una figura, la de un teólogo, un joven que lucha junto a los insurgentes. Se llama Thomas Müntzer. Su vida es terrible y novelesca. Pese a su trágico final, similar al de sus seguidores, fue una vida que merecía vivirse, y merecía, por tanto, que alguien la contara. Nadie mejor que el premio Goncourt Éric Vuillard para seguir los pasos de ese predicador que simplemente quería justicia. También para retratar a otros personajes que, como John Wyclif o John Ball en la Inglaterra de dos siglos antes, o Jan Hus, abrieron una brecha y, esgrimiendo la Biblia ?traducida ya a las lenguas vulgares, y cuyo mensaje llega a todos?, se alzaron contra los privilegiados.   El espíritu que animó a aquellos valientes interpela incisivamente la realidad de nuestros días: hoy como ayer, los desheredados, aquellos a los que antaño se les prometía la igualdad en el Cielo, se preguntan: ¿y por qué no conseguir la igualdad ahora, ya, en la Tierra?
f
1942 Amsterdam Ave NY (212) 862-3680 chapterone@qodeinteractive.com
[contact-form-7 404 "No encontrado"]
Free shipping
for orders over 50%