Reseñas

La caída del imperio soviético

Editorial
Actas
Año de Publicación
2021
Categorías
Sinopsis
El día 25 de diciembre de 1991, Mijaíl gorbachov, el líder aperturista que había intentado modernizar el país, sin éxito, dimitió de todos sus cargos entregando el poder y dando por concluida la Unión de repúblicas socialistas soviéticas. La URSS, en un proceso imprevisible poco antes incluso para los más a vez a dos observadores políticos, se había derrumbado estrepitosamente. Atrás quedaban 70 años de un régimen totalitario que nació de la esperanza y termine en el mayor fracaso. Siete décadas que costaron muchos millones de vidas, y en las que una sociedad depauperada vio continuamente frustradas sus an si as de libertad y prosperidad. Después del carismático Lenin y el férreo iósif Stalin ?sobre nombre que significa «hecho de acero»?, desfilan por las páginas de esta obra los principales personajes de este período histórico hasta llegar a lo que el autor denomina «el quinquenio de los fastuosos funerales», en el que fueron desapareciendo, uno tras otro, los sobrevivientes miembros históricos del politburó: alekxéi kosyguin, Mijaíl súslov, leónid brézhnev, arvid pelshe, yuriy andrópov, dmitriy ustínov y kinstantín chernenko, representantes últimos de un sistema gerontocrático que, después del largo período de la guerra Fria con Occidente, después de finalizada la segunda Guerra Mundial, habían an qui los a do aquel gran país.

Una Unión Soviética muy torera

Temática:
El comunismo soviético, a partir de 1917 pero sobre todo después de 1945
Te gustará sí:
Te interesa la historia rusa
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En la Plaza Roja
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Unas moscovitas

En octubre de 1990 visitaba España el último líder de la Unión Soviética, Mijail Gorbachov, sumergido en la tarea de desmontar el aparato de poder del comunismo ruso, eso que se llamó “perestroika”. Nuestro país envolvió a Gorbachov en una sorprendente ola de popularidad. “Torero, torero”, le gritaron los viandantes cuando paseó por la Plaza de la Villa de Madrid. “¿Qué podemos hacer para ayudar a vuestra perestroika?”, le preguntó el entonces rey Juan Carlos en el Palacio de El Pardo. Hubo dinero español para la perestroika, en efecto. Y eso por no hablar de la taurina ovación que le tributaron los diputados, en pie, cuando Gorbachov habló en el Congreso. Hubo alguien, sin embargo, que permaneció sentado en su escaño: Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, uno de los “padres” de la Constitución del 78, diputado entonces del PP, reconvertido después en profeta de la España confederal. “¿No te levantas”?, le preguntó un diputado vecino. “Yo no puedo aplaudir al hombre que ha destruido el Imperio Ruso”, respondió Herrero de Miñón. Puede sonar intempestivo, pero era verdad.

 

El comunismo soviético, a partir de 1917 pero sobre todo después de 1945, construyó un auténtico imperio. Con la Buena (o, más bien, mala) Nueva del marxismo-leninismo en una mano y el arsenal nuclear en la otra, la Unión Soviética desplegó una red de poder que se extendió por todo el planeta. No hubo rincón en el mundo donde las antenas soviéticas no conspiraran, desde el corazón de la Europa occidental hasta las selvas africanas, desde los Andes hasta Indochina, desde Washington hasta los desiertos de Libia y Egipto. Con una población relativamente escasa y una economía palpablemente ineficiente, pero una proyección geopolítica decisiva, la Unión Soviética se convirtió en un poder que parecía destinado a durar siglos. Y de repente, un día, todo aquello se vino abajo y desapareció.

 

Ahora ya hay un libro que recoge la crónica de aquella demolición: La caída del imperio soviético, de Boris Cimorra. Poca gente mejor situada que el autor para contar esta historia: nacido y educado en Moscú, hijo de un periodista español –comunista- exiliado allá tras nuestra guerra civil, Boris Cimorra hizo carrera en la Unión Soviética como ingeniero aeronáutico y periodista para emisiones de habla hispana; se instaló en España en 1977 para dedicarse al comercio exterior y regresó a Moscú en 1985 como delegado de una empresa española, lo cual le permitió asistir de primera mano al gigantesco trauma del derrumbamiento del mundo soviético, el desmantelamiento del aparato de poder bolchevique y su transformación en otra cosa que tardó varios años en adquirir un perfil definido.

 

Hoy ya sabemos que Rusia, una década después del gran trauma, volvió a ser Rusia, pero a la altura de 1990 todo parecía un gigantesco naufragio. Lo más interesante del libro de Cimorra es que aporta una cantidad ingente de datos concretos e informaciones para entender cómo fue posible que una superpotencia mundial se desintegrara por completo sin perder una guerra, cosa que, como bien señaló Kissinger, era la primera vez en la historia que ocurría. Las causas derivan muy principalmente del colapso del sistema comunista, que demostró una palmaria insuficiencia, pero, además, existen razones muy concretas de carácter económico, político y territorial, y todo eso, en conjunto, permite que cualquier lector comprenda lo que ocurrió. Con buena mano, Cimorra marcha en su relato hacia adelante y hacia atrás, buscando las causas históricas de los hechos, de modo que el libro no se limita a glosar el periodo del colapso, sino que se extiende a buena parte de la historia del sistema soviético. Por último, y muy oportunamente, el autor incluye además capítulos específicos sobre los otros países de lo que fue la vieja órbita comunista. El resultado es un cuadro completísimo, imprescindible.

 

Hoy, asombrosamente, hay quien pretende reivindicar el comunismo como horizonte político para los hombres de nuestro tiempo. Basta leer este libro para entender por qué eso no podría funcionar nunca. Lectura urgente para la clase política española.

 

Boris CIMORRA: La caída del imperio soviético, Ed. Actas, Madrid, 2021, 550 pags.

Editorial
Actas
Año de Publicación
2021
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Sinopsis
El día 25 de diciembre de 1991, Mijaíl gorbachov, el líder aperturista que había intentado modernizar el país, sin éxito, dimitió de todos sus cargos entregando el poder y dando por concluida la Unión de repúblicas socialistas soviéticas. La URSS, en un proceso imprevisible poco antes incluso para los más a vez a dos observadores políticos, se había derrumbado estrepitosamente. Atrás quedaban 70 años de un régimen totalitario que nació de la esperanza y termine en el mayor fracaso. Siete décadas que costaron muchos millones de vidas, y en las que una sociedad depauperada vio continuamente frustradas sus an si as de libertad y prosperidad. Después del carismático Lenin y el férreo iósif Stalin ?sobre nombre que significa «hecho de acero»?, desfilan por las páginas de esta obra los principales personajes de este período histórico hasta llegar a lo que el autor denomina «el quinquenio de los fastuosos funerales», en el que fueron desapareciendo, uno tras otro, los sobrevivientes miembros históricos del politburó: alekxéi kosyguin, Mijaíl súslov, leónid brézhnev, arvid pelshe, yuriy andrópov, dmitriy ustínov y kinstantín chernenko, representantes últimos de un sistema gerontocrático que, después del largo período de la guerra Fria con Occidente, después de finalizada la segunda Guerra Mundial, habían an qui los a do aquel gran país.
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