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Jesús Úbeda: «Tienen más grandeza humana y humildad periodistas como Raúl, Arturo Pérez- Reverte o José María García que periodistas que acaban de empezar»
por redaccion
30 de abril de 2021
Jesús Úbeda: «Tienen más grandeza humana y humildad periodistas como Raúl, Arturo Pérez- Reverte o José María García que periodistas que acaban de empezar»

Una tarde lluviosa perfecta para charlar por charlar, beber vino por beber, leer por leer… Conocer a Jesús Úbeda (Ciudad Real, 1989) y hablar de su libro ‘No le des más whisky a la perrita’ es un gran acierto entre gota y gota. Con whisky, ladridos y una canción de Andrés Calamaro surgió el título que da nombre a esta fantástica biografía sobre la vida de Raúl del Pozo, uno de los periodistas más conocidos de este país. Una vida rodeada de gente interesante, anécdotas surrealistas, luces, sombras… De película. Úbeda junto con Julio Valdeón, han sido los elegidos para contar y crear, desde el cariño, este libro tan divertido como auténtico: «Ostras… es que hemos contado toda la vida de Raúl del Pozo… ¡y qué vida!».

 

 

No le des más whisky a la perrita
Jesús Úbeda y Julio Valdeón
21,90€

Puedes leer la reseña de No le des más whisky a la perrita pinchando AQUÍ

Empecemos por el título: “No le des más whisky a la perrita”. ¿Por qué decidiste titularlo así?

La perrita era odiosa. Cuando iba a las primeras ‘sesiones’ con Raúl, para que me contara de su vida, etcétera, el bicho no paraba de ladrar. Poco a poco, se fue acostumbrando a mí, se hizo amiga mía, y, una tarde, me montó. Raúl, cuando lo vio, no se lo creía y me dijo: «¡La perrita era pura! ¿Qué le has hecho?». Esa tarde, Raúl me había servido un whisky de la leche. Volviendo a casa, escuchaba una canción de Calamaro que se llama «No me vuelvas la espalda por eso». Fusioné lo que me dijo Raúl con la botella de whisky que me puso y se me ocurrió «No le des más whisky a la perrita». La canción de Calamaro es importante: me di cuenta de que «No le des más whisky a la perrita» encajaba en el estribillo de: «No me vuelvas la espalda por eso». Por ende, tenía musicalidad. Así que he ahí el origen de la cosa.

En el libro cuentas que ya conocías a Raúl del Pozo de antes. Le consideras incluso un amigo, pero ¿Cómo surge la idea de escribir el libro…? ¿Encargo editorial o te busca él?

Tampoco tiene mucho romanticismo… Nos lo encarga la editorial a Julio y a mí. Raúl sí quería que hiciéramos el libro Julio y yo porque de alguna forma somos “sus ojitos derechos”, a nivel humano. Nos dijo: “Apañáoslas como podáis porque yo no os lo voy a poner fácil”. En mi caso estaba bastante asustado. Un libro a cuatro manos… puf. No es una empresa fácil y… no fue una empresa fácil.

¿Cómo conoces a Raúl del Pozo?

Cuando estaba solo en Libertad Digital como becario y sobre todo editaba, lo que quería era tener una firma y al margen de Libertad Digital, busqué cosas. Había una revista que se llamaba Follow Magazine, esto hace 8 o 9 años y justo era cuando acababa de salir Jot Down y pensaba que iba a ser algo del estilo. Ofrecí un reportaje sobre Francisco Umbral y lo mandé a los dos. Jot Down no me lo pagaba y Follow me daba 90 euros. Me pareció aquello, con 23 años, El Dorado.  Lo hice para Follow y ese reportaje, hablando con compañeros de Libertad Digital como Carmelo Jordá, David Gistau, Manolo Jabois, Antonio Lucas, con Raúl y… no sé porqué en esa tarde Raúl y yo nos hicimos muy amigos y… desde entonces. Raúl y yo tenemos una cosa en común: los dos somos de un pueblo pequeño de la Mancha, él de Cuenca y yo de Ciudad Real pero bueno… él tiene ahí su chovinismo de: “Castilla no es la Mancha” y bah… cosas jajaja. Pero sí que es verdad que los dos venimos de familias humildes. No es comparable porque, este hombre cuando era un niño chico, tenía que ir desde su aldea en bicicleta a vender pieles a la ciudad y mis padres han podido pagarme una carrera aquí en Madrid. Aún así venimos de pueblos pequeños, de familias humildes, y los dos –al margen de niveles–, los dos nos hemos buscado la vida en el periodismo sin tener ningún tipo de contacto. Ni a él ni a mí, nadie nos ha regalado nada y –odio la palabra— pero hay “empatía”. Tenemos un sentido del humor parecido, valores semejantes y creo que eso facilitó mucho nuestra unión. Raúl ayuda mucho a los jóvenes. Es una persona muy generosa y hay que quererlo.

Tienen más grandeza humana, humildad y sencillez periodistas de la talla de Raúl, Arturo Pérez Reverte o José María García que periodistas que acaban de empezar. Por cobrar un 0 más que ellos, con solo treinta o cuarenta años se creen Dios. Hoy por hoy puede que se vean así pero, a lo mejor, mañana no.

 

El libro está firmado por ti y por Julio Valdeón. ¿Cómo ha sido la experiencia de escribir a cuatro manos?

Julio estaba en Nueva York y en realidad empecé yo a escribir el libro. Luego se fue sumando Julio y, para que la cosa tuviera coherencia, cada uno marcó su propio camino. Creo recordar que 17 capítulos son míos y 13 de Julio. Bien es cierto que, en el libro, no sé cómo lo hemos hecho, llamémoslo casualidad, sinergias o destino pero es verdad que las dos voces se van anudando. Cada uno tiene un discurso que complementa al otro pero. Sí que es verdad que el que toreó al miura Raú fui yo, pero Julio hizo un trabajo impresionante desde la distancia.

Tengo entendido que a Raúl del Pozo no le gusta el género biográfico…más allá de las biografías escritas por Plutarco…¿Os presionaba la responsabilidad? ¿Sabes si se ha quedado contento con el resultado?

Sí, sí… él está contento porque… él lo negaba pero, ya cuando salió el libro, me decía antes de entregarlo que quedáramos en su casa, que se lo leyera en voz alta y a ver si habían cosas que tuviera que censurar, o no. Empecé pero vamos… acabé saltando del capítulo quinto al noveno, del noveno al décimo cuarto, del décimo cuarto al vigésimo primero… tres más y ya está. Luego veía cosas publicadas en prensa y me decía: “¿Pero, yo te he dicho esto?»— y yo decía:“ jaja, sí, sí”— pero, no se lo había dicho porque el cabrón me iba a hacer cambiarlo.

Con respecto a la responsabilidad. Soy consciente de esa palabra cuando sale el libro porque como Raúl y yo somos amigos desde hace ya siete u ocho años, al principio cuando le conocí si que era más… “El gran Raúl del Pozo” pero, cuando comienzo con el libro era Raúl del Pozo mi amigo mayor. Sentí la responsabilidad de hacer un buen libro, hacer un buen trabajo o al menos, de intentar hacerle un homenaje. Si hubiera sido consciente a priori de la perplejidad del proyecto… creo que me hubiera hecho “caquita”. El libro se hizo en muy poco, a penas en 8 meses. Cuando salió el libro si que dije: “ostras, es que hemos contado toda la vida de Raúl… y qué vida”. Este libro es una maravillosa inconsciencia.

¿Serías capaz de definir a del Pozo en una frase?

Un pícaro ilustrado y muy buena persona.

¿Tres adjetivos ilustran mejor la personalidad de del Pozo?

Un pícaro porque tiene las características del pícaro del siglo de oro. Al final nace o en el 36 o 39, no me acuerdo pero, nace en plena Guerra Civil. Se cría en una aldea de la sierra de Cuenca para ayudar a la familia. Fue cazador furtivo que, ahora lo dices, pero… ¡tenía que cazar para tirar pa’ lante. Entonces, el pícaro que se va y viaja a Barcelona, París… para buscarse la vida.

Luego, es un ilustrado porque es un tío que ha leído mucho y sabe mucho. Una persona muy inteligente y… guapo el cabrón jajaja.

El loco de la colina (Jesús Quintero) se refirió a del Pozo como “El Paco de Lucía de los columnistas” …. Si Raúl del Pozo fuera un personaje de la literatura ¿Quién sería?

Es una especie entre el Buscón de Quevedo y Phileas Fogg. Cuando decide instalarse en Madrid – ahora dice que salir de Madrid es una ordinariez—o –de Madrid al tanatorio, el Cielo no existe—jajaja. Es un auténtico trotamundos. Siendo joven estuvo en Barcelona y París, luego estuvo de corresponsal en Buenos Aires, en Moscú, Roma, Lisboa, La revolución de los Claveles… Londres. Es un ser muy ecléctico y creo que eso le da todavía más puntos. Creo que el eclecticismo es sano.

Vamos a hacer un pequeño spoiler: el libro está cuajado de anécdotas, a cada cual más inverosímil que la anterior… no se puede negar que el periodista ha tenido una vida de película: ¿Cuál de todas las anécdotas que cuentas en el libro te sorprendió más?

Una anécdota de la vida de Raúl… Hay varias. Decantándome por una muy divertida, él se fue a París sin saber francés. Para saber si había españoles en un sitio, llegaba a un bar y gritaba: “¡Maricón!” y entonces si había alguno esperaba el “¡tu puta madre!” entonces… jajajaja. Así sabía que no era el único español. Por todo el libro tiene anécdotas maravillosas.

¿Y alguna anécdota tuya haciendo el libro?

Me quedo con una anécdota de mi experiencia durante la producción del libro bastante peculiar: Me quedé tirado en medio de la carretera de Extremadura cuando iba a entrevistar a Jesús Quintero para sacarle cosas sobre Raúl. Quedarme, literalmente, tirado… jajaja… en Blablacar. Tener que ir caminando a por gasolina, volver, y no era el tema de la gasolina sino, tener que llamar a una grúa… Esa es la mía.

A usted, como a Raúl del Pozo, ¿también le influyen las redes sociales a la hora de escribir?

En el fondo, a Raúl le afectan las RRSS porque es un tío muy moderno. Tiene 85 años pero escribe con una visión ultracontemporánea. Me acuerdo cuando volví de lo de Quintero, le llamé, me pregunto y le conté que había cogido un Blablacar y que me había quedado tirado. Me dijo: “cuenta eso, cuenta lo del Blablacar que es muy moderno…” jajaja ¡claro, claro! Ostras… Es que hay gente de 40 o 50 años que escribe con una carcoma del carajo y este no, este tiene una vida en su prosa y una modernidad impresionante.

En mi caso, he tenido la tentación alguna vez de escribir opinión. Tentación, oferta mejor dicho. Pero no lo hago en general, solo en ocasiones especiales por dos cosas: la primera, creo que no tengo las tablas para escribir opinión. Soy de los que piensan que me faltan canas, arrugas, y más conocimiento del que tengo hoy en día. Por eso, me gusta mucho hacer reportajes, entrevistas… si tengo que escribir alguna reseña, la escribo, pronunciarme de vez en cuando con mi opinión, lo hago pero, lo mío es más periodismo informativo que opinativo. Por un lado, por la edad y por otro lado, las redes sociales. En realidad  soy un mindundi. Publicar una cosa que en realidad, a quién le importa. No voy a demonizar las redes sociales, soy usuario de Twitter e Instagram. A mí se me lee gracias a Twitter, nos hemos conocido gracias a Twitter… en Twitter se conoce a gente muy interesante y se ven productos de todo tipo. Dicho esto, también hay mucho cabrón, mucho idiota, haters que siempre los puedes bloquear… Sinceramente escribo según mis intereses y los de mis directores.

Pérez Reverte, José María García, El loco de la colina, Manuel Vicent, Carmen Rigalt, Javier Rioyo o Federico Jiménez … nombres que han colaborado en el libro prestando sus testimonios. ¿Qué nos puedes contar?

Con Federico y Arturo lo tenía fácil porque son mis jefes. Libertad Digital y Zenda. A José María García le conocí en una comida precisamente con Raúl. Pero, aún así, García no se brinda así porque sí. De Manuel Vicent se ocupó Julio. A lo mejor no tiene mucha importancia en el relato pero colaboró, no demasiado en cuestión de cantidad sino de calidad. Proporcionó, en parte, lo ocurrido con el hijo de la duquesa de Alba, Cayetano Martínez de Irujo, sobre los rumores que aquí ni se desmiente ni confirman  Se decía que Raúl se había acostado con su madre. Cayetano cuenta que tuvo un encuentro con Raúl o, que había estado enfadado con Raúl, porque él había publicado no se qué, y cuenta en este libro cómo Raúl y Cayetano se “reconcilian” y se hacen muy amigos. Este libro tiene eso, aportaciones de gente genial. No hay otro tío como José María García, no hay otro tío como Arturo Pérez Reverte, no hay otro tío como Federico, no hay otro tío como El loco de la colina… Y están aquí.

A Raúl hay que quererle y se deja mucho querer. Él dice que hablemos de polémicas porque si no, no vamos a vender un maldito libro pero, Raúl es un buen tipo y eso ayuda.

En varios momentos del libro se alude a la infancia del columnista. ¿En qué medida crees que influyeron los primeros años de la vida de del Pozo en el hombre adulto y qué queda de ese niño?

Sí, él tiene esa inocencia. Raúl es muy buena persona. A Raúl le insultas y no reacciona en el momento porque no se espera que le hayas insultado. Cuando ha procesado el insulto… ya es cuando se “caga en todo”.

Hay un momento que Edu Galán, el de Mongolia, una vez borracho perdido fue y le dijo “viejo y barroco” o algo por el estilo. Se lo dijo en la cena y él se quedó muy extrañado. Al día siguiente volvieron a coincidir y le dijo: “Oye por menos de eso, en los 80, a más de uno le sacaba la navaja”. Él tiene esa parte de candidez y diversión constante de un niño. Ojo candidez, porque cuando “le tocas los c…», tiembla.

Raúl del Pozo nació el mismo día que Ava Gardner o Jesucristo… ¿comparte algo con tan magnos personajes?

No lo sé. Hombre… Jesucristo era muy buena gente pero cogió un palo y se lio a “leches” con los mercaderes  en Jerusalén. Y con Ava Gardner… No sé más allá que lo leído en la ultima novela de Manuel Vicent precisamente ‘Ava en la noche‘ pero… a lo mejor algo tienen en común. Sandro Rey seguro que te da una respuesta cojonuda.

 

En un momento dado del libro habláis de la leyenda negra… que la izquierda tilda ahora de genocidio. ¿Te sorprendió la opinión de Raúl del Pozo al respecto? 

No me impresionó. Como te he dicho nos conocemos desde hace bastante tiempo y en ese sentido, los dos comulgamos. Este país no se puede entender sin sus sombras ni sus luces y en esta España de trincheras que se está poniendo ahora de moda, solo se habla o de las ruinas o las glorias de nuestra historia y… no. Somos un país que hemos tenido, seguramente, nuestras ruinas pero, algunas de las mejores hazañas de la historia de la humanidad. Estamos celebrando el quinto aniversario de la vuelta al mundo de Elcano. Lo que esto supone es desmontar la superstición definitivamente. Se confirma que la Tierra es redonda. No se puede avergonzar uno de la historia de su país más con la historia que tenemos a nuestras espaldas.

La talla de un hombre se mide en función de sus enemigos… ¿Tiene del Pozo enemigos? ¿Ha tenido ocasión de entrevistarles?

Él dice que todos han muerto. Puede que tenga enemigos pero no los conozco. Seguro que tiene: Un tío con la personalidad, la inteligencia y el carisma de Raúl es imposible que no tenga enemigos. Alguno le quedará vivo. Hay mucha envidia. ¡Estamos en España!

Además de los variados testimonios a los que ha tenido acceso para escribir este libro, ¿has necesitado documentarse mucho?

Tanto Julio como yo, los testimonios personales han sido las fuentes principales. Julio tirando de teléfono y email. Todo muy fresquito. En mi caso, por si alguno se pasaba de bocazas, y luego eso salía publicado y me decían: “yo no he dicho esto“, es grabar todo. Bueno, evidentemente, para transcribir pero, después de eso, conservo todas las grabaciones. No se ha dado el caso pero , “hombre precavido vale por dos”. Hay testimonios muy potentes que he contado, pero sin decir el nombre. Hay que respetar la intimidad. Con respecto a la enfermedad de la mujer de Raúl y los últimos momentos, cuando su mujer acababa de salir de la operación, vi a Natalia antes de morir. En la cama, se veía la cara, echa un palo… y alguien me dijo que Raúl la vio y él le dijo a esa persona en concreto: “Fíjate. Es una diosa” Esa imagen, ese episodio, me parece tan potente… siendo tan delicado es muy hermoso.

¿Cuál era su objetivo al escribir este libro?

Un homenaje en realidad. Este tipo de libros creo que salen cuando el biografiado o el protagonista muere y nosotros queríamos que lo disfrutara. Ojo. No es un libro totalmente blanco porque también salen trapos sucios… hay episodios que no dejan excesivamente bien a Raúl. El capítulo de la ludopatía es muy duro. Pero había que contarlo porque es él. Lástima que por la pandemia no nos permitiera hacer una buena presentación con fiesta, que es lo que él se merece. A ver si se relajan un poquito las cosas y lo podemos hacer aunque sea a posteriori. Simplemente para quedar, vernos, emborracharnos… gratis, por supuesto. Pagará él o Pedro Trapote, otro de los personajes que aparecen en el libro.

Y por último ¿A quién le regalaría este libro? 

Se lo regalaría a un estudiante de periodismo que quiere ser periodista. En este libro hay 85 años de historia de España. Hay medio siglo largo de la historia del periodismo y hay una historia de un tipo atractivo, a nivel de personaje, que no sé si puede inspirar pero sí sé al menos que, se puede aprender. De Raúl del Pozo se pueden aprender muchas cosas. Es un libro divertido, interesante… una novela de no ficción. Para un lector joven que quiera dedicarse a esto, creo que el libro tiene los ingredientes suficientes para conocer la profesión.

 

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